29.5.10

Aquí me pongo a contar...

Aquí me pongo a contar...
Hace más de dos meses que no publico en el blog, tal vez por pereza, por flojera, o porque quería escribir un texto cargado de esperanza o de buenas noticias, o por cuestionarme el sentido de publicar aquí, o por la repetición de las botellas arrojadas en el mar cibernético sin respuesta y por todas las etcéteras inconscientes que navegan en mi cerebrito fui postergando textos de ficción u opiniones sobre lo que acontece a mi alrededor y lo que me pasa.

El 25 de enero del 2009 escribí en este blog que Ingrid, una joven que fue compañera de trabajo, había sufrido un grave accidente durante las vacaciones junto a su pequeño hijo. El barquito del papá explotó (no sé cómo ni porque, nunca pregunté ni me interesó ese tema) y se habían quemado la mayor parte del cuerpo. Con el 80 % del cuerpo quemado Ingrid fue capaz de dar indicaciones para que tomaran las primeras medidas hasta que llegara la ambulancia, pidió que los metieran en una pileta de natación de un club cercano a donde ellos estaban y los mantuvieran hidratados.
Me llegaron las noticias a través de mails, a través de mi “jefa” que me decía que iba mejorando, los problemas que tenía o podría llegar a tener. Después de 11 meses volvió al trabajo. Como el año pasado, salvo el primer mes en que se casó una de mis hijas, la pasé bastante mal por una u otra cosa, no vi a Ingrid porque ella trabaja en otra sede de la fundación en que trabajo.
Quiso la casualidad que hoy fuera a ver una obra de teatro en el cole (yo no trabajo allí los viernes) y la encontré sonriente, parada frente a mí – estaba de paso, rumbo a La Plata por unos trámites-. Me quedé muda. La miraba y no lo podía creer.
La abracé, se me caían las lágrimas.
Ella me dijo “me mirás como si no lo creyeras”.
Le dije que realmente era un milagro verla así y me limpié las lágrimas para no empañar el momento.
Tiene la cara perfecta, salvo alguna cicatriz en las manos y las piernas el accidente no dejó marcas que provoquen dolor físico o de otro tipo. Ingrid no perdió la sonrisa ni su valentía. Al pequeño solo le tuvieron que operar una manito este año, sé que estuvo bastante grave, superó dos paros respiratorios. Emocionalmente los dos están bien. En la clínica donde estuvieron internados al pequeñito le pusieron “Milagrito”.
Y me puse a contar (sin vigüela en mano) porque siento que esto vale la pena compartirlo.
---------
Y se va la segunda


Y juntando miguitas como las hormigas hemos solucionado lo de la vivienda de nuestra hija menor. Como papás sentimos que nos hemos quitado un gran peso de encima. Y eso que vivimos en un país harto maltratado por sus gobernantes, empresarios de aquí y acullá; a su vez esta gente desparrama maltrato, en función de sus intereses, hacía todos lados. Una vez más, he comprobado que podemos suprimir una gran cantidad de productos que el marketing, la cultura de masas globalizadas, las imágenes ideales importadas y vaya uno a saber por cuantas cosas más, nos hacen parecer indispensables. A pesar de todo pudimos ahorrar… y pudimos contar con la invalorable ayuda de un par de amigos y de mi hermana del alma y su esposo… A quienes agradezco una y otra vez.