30.11.07

Mi ciudad...

En una canción escuché que hacemos propio lo que amamos, así llamamos mi perro a ese que es callejero y no tiene dueño.

De ese modo, así, sin pensarlo escribí “mi ciudad” y no me referí al pueblo donde nací sino a esta en que estoy viviendo. Esta que de a poco se fue adueñando de mis días, tal vez porque le fui regalando mi tiempo. Aquí conocí al papá de mis hijas, Víctor, el santo varón con el que vivo desde hace más de 34 años.

No es Baires la mejor ciudad del mundo, tampoco la peor. Amo los afectos que supe conseguir, los que me conquistaron, lo que aprendí, lo que vi, lo que fui creciendo y haciéndome una e irrepetible. Esta ciudad en que empecé a prestar atención a los tilos, tiene muchos defectos, pero si buscamos también podemos encontrar lo bueno. Esta ciudad es mi ciudad, aún cuando siempre me gustó vivir en una casita con jardín y huerta en un lugar tranquilo.

Alguien me enseñó una vez que los edificios (a los que yo llamaba colmena) era la suma de muchas horas de trabajo de hombres que también tenían sueños.

Y sí Pau… leíste bien, escribí “mi” ciudad sin querer y cuando releí lo escrito decidí que está bien que así fuera.

1 Comments:

Blogger S William II said...

Tiene derecho a llamarla así.

Mi ciudad, mi perro, mi familia,. mis hijas... Son las posesiones del corazón, que se resumen en mi vida

05 diciembre, 2007 16:12  

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