20.10.07

¡soy puma! ¡¡soy Puma!! ¡¡¡Soy Puma!!! ¡¡¡¡SOY PUMA!!!!

En los ’70 fui a la casa de mi amiga Victoria a Tandil. Alguien dijo de ir a ver rugby y fuimos. No entendí nada. El juego me parecía lento, los muchachos se embarraron tanto que no distinguíamos el color de las camisetas. Me resultó hasta divertido ver como formaban pilas humanas disputándose una pelota parecida a una aceituna gigante. No volví a ver rugby, salvo de pasada cuando voy a un parque y veo cómo se empujan. En televisión ¡menos!

Los Pumas jugaron. Fue hasta inevitable no enterarme de los resultados que iban apareciendo por todos lados, hasta que de pronto me encontré prestando atención y hasta pregunté ¿Cómo van? ¿Cómo terminó el partido? Recordé al equipo de indígenas del norte que habían ido a jugar con los All Blacks, la diferencia de tamaño corporal era notable, pero la experiencia debió de ser maravillosa para los de aquí.

No sé cómo ni cuando supe porqué le llamaban Pumas a los rugbiers argentinos. A mí me resultaban más conocidos los pumas que los yaguaretés.

Sé que vi por primera vez una foto de Contepomi en el blog de Noe y que a nadie se le escapó la forma en que cantaban el himno, la fuerza, la garra, las ganas, la velocidad más que técnica y experiencia (como apareció en algún titular europeo) con que jugaron.

Los avisos publicitarios de los auspiciantes del equipo apelaron a lo emocional “15 animales con corazón de caballeros”, el “soy puma” frente a momentos especiales para salir adelante y alguna que otra cosilla.

Así me fui enterando hasta que ayer miré parte de la repetición del partido. Después de lo que había escuchado decir a un par de jugadores franceses el chovinismo barato me ganó y me encantó disfrutar de alguna jugada (que no entendía, pero que el comentarista explicaba más o menos como favorable para el equipo argentino). Al final, el triunfo argentino del primer partido no fue casual. ¿No? ¿Cómo se llama ese jugador francés que dijo que iban poner en su lugar a los Pumas?

El deporte de la pelota ovalada no se termina en el Mundial. En medio de las luchas de los Mapuches por el reconocimiento de sus tierras, de su cultura y de su identidad, un puñado de chicos de la Comunidad de Currhuinca, ubicada a escasos kilómetros de San Martín de Los Andes, provincia de Neuquén, sueñan con ser Pumas aunque aún no reúnan la cantidad suficiente de jugadores como para completar un equipo.

El gestor de esta idea es
Gustavo Wilson, un ex rugbier que jugó en San Fernando desde los 9 años hasta los 21, cuando se fue a vivir a San Martín. En marzo de este año se decidió a armar un proyecto paralelo a otro que le ocupa más tiempo: ser entrenador de la Primera del equipo de la ciudad.

El nombre provisorio del equipo es el homólogo al paraje en donde viven los chicos:
Payla Menuko. Hasta allí va todos los martes y viernes Wilson, quien recorre los diez kilómetros desde el centro de la ciudad por camino de montaña. La práctica comienza a las 17 y termina a las 19. Ocasionalmente suman el sábado como día de trabajo, siempre y cuando no coincida con sus compromisos al frente del San Martín de Los Andes Rugby.

"La idea surgió por un maestro que trabaja con mi esposa. Él me dijo que había un grupo de chicos a los que tal vez les podía interesar el rugby, ya que estaban cansados del fútbol. Así que hablé con las autoridades de la Comunidad y me dijeron que no había problema.
Así empezamos, en un predio chiquito, con cuatro pelotas usadas y un montón de ganas. Al principio eran cuatro o cinco chicos y ahora son 14",

El animalito que aparece en la camiseta de los rugbiers es un yaguareté, al que en Sudáfrica confundieron con un puma, de allí el sobrenombre del equipo argentino.

Los yaguaretés están en extinción, espero que los rugbiers argentinos, NO. Los yaguaretés son conocidos por su habilidad para nadar y trepar, generalmente prefieren vivir cerca de ríos, pantanos y en bosques frondosos para acechar a sus presas. Ayer los jugadores argentinos se portaron como yaguaretés. No fueron cazadores solitarios, pero sí se dedicaron a cazar tanto presas grandes como pequeñas cuando se les ponían adelante.

Me gustaría que el aviso que pasan en la tele prendiera en los argentinos y nos propusiéramos repetir una y otra vez “soy puma”, “soy puma”, “soy puma”, SOY PUMA y demos vuelta el partido que estamos jugando, más allá de si somos primeros o terceros o décimos en el mundo. Todo esto voy hilvanando mientras escucho la tele, mi marido está mirando Inglaterra y Sudáfrica. En el fondo me gustaría que ganara Sudáfrica.

2 Comments:

Blogger FRAC said...

Pues felicidades por todo lo conseguido, y por más que habrá de conseguir algún día esta país inmenso que es Argentina.
Me alegra muchísimo la victoria de los Pumas. Y que los chicos vean en el deporte un motivo noble. Y que ganara Sudáfrica. Y que tú te emociones frente al TV.

En Barcelona admiramos día a día a Messi, y el domingo, en Madrid, David Nalbandian ganó un torneo de altísimo nivel jugando un tenis perfecto.

En fin, es un deseo a cumplir que los argentinos recuperen la grandeza que les corresponde.
Un abrazo!

23 octubre, 2007 13:34  
Blogger Amalia Carioli said...

Hola, Frac.
D. Nalbandian parece que se sintió "tocado" por la crítica humorística (o imitación)de N.Djokovic sobre estar "gordito" al tener pancita prominente. Además, dicen que le gusta mucho divertirse y es muy irregular a la hora de jugar por ese motivo. Quizás es el típico argentino individualista que no se entrena. Messi se fue...y juega en la selección, no tengo demasiado para decir. Los modelos para nuestros jóvenes no me parecen. Debe ser por esto y otros detalles que me llamaron tanto la atención los Pumas, aún cuando sé que algunos jugadores están jugando fuera del país y que el entrenador renunció para ocuparse de un equipo de otro país. El ser equipo y el poner esfuerzo, ganas, disciplina, etc. etc. a la hora de hacer lo que tenían que hacer, aquí el rugby es amateur. Cierto filósofo español nos dijo “Argentinos, a las cosas”. Escuché a un economista extranjero que dijo algo parecido, no es tanto lo que los argentinos son, sino lo que hacen. Largo para concretar en un comentario.

24 octubre, 2007 23:41  

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