28.9.07

Refugiada en la lectura

Es trabajo perdido el querer evocar nuestro pasado, e inútil que nos afanemos en ello. Ocúltase fuera de sus dominios y de su alcance en un objeto material (en la sensación que ese objeto material nos daría) que no sospechamos. Y del azar depende que nos encontremos con ese objeto antes de que nos llegue la muerte, o que no le encontremos nunca. (…) abrumada por el día que he pasado y por la perspectiva de otro por venir quise repetir la experiencia de que: un pequeño y delicioso placer me invadiera, me aísle, me evite la noción del presente, que convierta los incidentes de la vida en indiferentes, en pequeños reveses de la vida en inofensivos y de brevedad ilusoria, todo del mismo modo que opera el amor, (…) y es bueno buscar la verdad no en el afuera, sino en mí. Puede ser que un objeto (una magdalena, un libro, una música, una fotografía) me lo despierte, me preste la balsa para flotar después del naufragio. Aunque sé que debo abandonar las palabras prestadas, buscar en mi misma. No solo buscar sino crear. Triste panorama cuando la caja de herramientas no me corresponde (porque alguna me excede y no puedo manejarla o porque ha desistido de formar parte de ella). Ante lo que no existe me queda la perífrasis, ella sola puede dar realidad a las palabras que son espuma, que son mensajes sobre la arena, pero frente a la nada, de alguna forma, me representan.

(Influenciada por "En busca del tiempo perdido")

Muchas veces me sucede esto de no poder dormir (es un mal hábito que tomé desde niña, por una mala experiencia que me aterró durante años) aún así detesto las pastillas. Tengo bastante con un par de medicamentos recetados y la aspirina todos los días. Y habría que pensar porqué en este momento del día me acosan los fantasmas. El motivo es otro, pero el síntoma es el mismo. Y no quiero pensar. Y no. Pero no puedo dejar mi mente en blanco o en negro. Entonces aporreo el teclado para que algo fluya fuera de mí y ese puño apretujándome el pecho se afloje.

Tal vez me pase esto porque en los peores momentos difícilmente me enojo con los demás. ¿Por qué? Porque esos enojos abren heridas que tardan en cicatrizar, son invisibles a los ojos, pero son una hendidura en el cemento fresco y nada la borra.

Cierta vez quise aconsejar a alguien sobre no enojarse con los demás en los momentos de angustia, con tan mala pata que la persona lo tomó hacia un lado y en realidad yo apuntaba para otro. Después me enteré de lo que había pasado, era lógico que mi interlocutor sospechara de mis palabras. Parecía que me habían informado de lo que había pasado. Mi intuición debería dormirse y lo que ha de pasar: QUE PASE.

En medio del mal día de hoy, me acosa el si debo decirle a una persona: sé que no te llevas bien con… pero no le hagas las cosas más difíciles, la piedra que podés tirarle va a volver de mil formas hacia vos. Pienso en el límite de mis posibilidades (la falta de sueño hacía que las brujas confesaran cualquier cosa) y me convenzo de no decir esto o aquello, debo ser una bruja cobarde y silenciosa. Me refugio en el si algo ha de pasar, no tengo porque ser yo la que interfiera, no soy dios. Aún así, aún con viejos rencores en el medio, quisiera tener menos pena por mi silencio. Tal vez el placer de la lectura me aísle y convierta los pequeños reveses de hoy en inofensivos y los hagan de brevedad ilusoria.

2 Comments:

Blogger Catalina Viajera said...

Hola tía! vine a contestarte a tu blog el comentario que dejaste en el mío x q no quiero que me malinterpretes.
respecto de lo de al capone y papá... bueno, va a sonar un poco raro, pero con tanta mafia sin códigos dando vueltas... he reivindicado a esos mafiosos que respetaban a sus familias, a sus mujeres, a sus niños, que eran de verdad amigos, que era EL PADRINO de los desprotegidos. Bueno, es una cuestión de época, tal vez sea que estuve mirando mucho LOS SOPRANOS. Por eso me gustó poner a mi papá arriba de una organización que funciona como una red y sostiene todo lo que quiere. en fin, era eso. un halago, no una crítica. además me pareció un poquito diver jugar con la idea de un papá mafioso. cosas de niño que uno resuelve! besos! gracias x comentar

29 septiembre, 2007 14:30  
Blogger Amalia Carioli said...

Naides va entender un pomo en este intercambio, pero da igual. Ya lo decía Jung, el hombre como ser simbólico hacía que cada símbolo tuviera su propio significado y hasta los signos que se suponen pertenecientes a un código tienen sus variantes, aún cuando siempre conserven algo de lo compartido. Una vez me dijiste "a mí no me gusta que me hablen mal de mi hermano" y en ese momento me acordé de haber terciado en favor del mío en una charla en que estábamos los tres y no te gustó ni medio. Cuando leí eso se me juntaron los antecedentes y respondí. Cariños.

29 septiembre, 2007 22:07  

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