10.9.07

El mejor regalo

A mí no me gustaba festejar mi cumpleaños. Tenía un rollo con el recuerdo de mis padres que ya no están. En mi pueblo una alemana saludaba y entregaba regalos a sus amigos cuando cumplían años sus hijos. Ella decía que era por su valentía de criarlos bien.

Mi madre murió en el mismo mes de mi cumpleaños. Durante un tiempo me costó aceptar su muerte, no me daban ganas de festejar algo que se mezclaba con retorcidos recuerdos.

Después de un par de patatús y de tomar conciencia del absurdo de ser “seres para la muerte”, tal vez nuestra única certeza, cambié lentamente de opinión. Prefería que me recordaran de otra forma. Que el día de mi cumple y que el día de su cumple cada una de mis hijas diga “a mamá le gustaría que festejemos”.

Así decidí invitar a unos pocos amigos, a las amigas desde la tarde con un tesito, tortas, masitas raclette de chocolate y frutas, jugamos a la lotería (todo para recordar mis viejos tiempo de reuniones en familia) y a la noche seguimos raclette salada para los hombres que se incorporaron (algunos bajo protesta de no haber sido invitados al tesito), picada, raclette de chocolate para los que no habían estado a la tarde, tortas, cafecito y nos olvidamos de brindar por la vida (dos botellas de champagne en la heladera, imperdonable).

Mi hija Pau laburó muchísimo, se ocupó de las compras de ingredientes y bebidas, hizo panes de varios gustos, masitas de coco, pepitas, cortó toda la fruta, pico el chocolate, dispuso todos los ingredientes para la raclette, Maru vino temprano para ayudarme con los preparativos, compras de último momento y recibió a casi todo el mundo (tarea no menor, teniendo en cuenta que son dos pisos por escalera). Rochi se encargó de la torta, me da pena comer lo queda. Una hermosa lechuza anteojuda (recubriendo masa galesa). Celes ayudó en lo que pudo mientras se lo permitía el Gran Bombón… que estuvo a mi lado en el momento de apagar la velita.

Nos divertimos bastante, me encantó la comida. Las galletitas de coco son una perdición, me debo de haber comido la mitad.

La pasé muy bien, gracias a mis hijas, a mi santo marido, mi nieto y a todos mis amigos. El mejor regalo fue esta excusa para estar juntos. Sobre todo con mi hermana del alma Vivi, que ese día nos contó su última aventura policial. Cuando empezó a contarla, me sentí mal y me fui de su lado. Ella estaba con nosotros porque no había sido la mala hora. La asaltó un adolescente armado, de solo 17 años. Ella mantuvo la calma y le dio todo. Creo que por primera vez me di cuenta que Vivi era mortal. Al ratito volví y le di un abrazo con mis ojos llenos de lágrimas.

Cuando se fueron todos Víctor y yo hablamos del tema. A los dos nos había pegado fuerte.

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6 Comments:

Blogger Sir William 2 said...

Perdon por no estar fisicamente el sabado: pero sí estuve. Me alegra mucho que la haya pasado tan bien y sus palabras en este post me hacen reflexionar.


Como siempre que la leo.

Un abrazo.

11 septiembre, 2007 08:34  
Blogger Sir William 2 said...

Y Feliz día, Profesora,Maestra!

11 septiembre, 2007 08:37  
Blogger FRAC said...

Feliz cumpleaños, Amalia!
Y sí, vale la pena celebrar los aniversarios y brindar mientras se pueda.
Un abrazo

(Yo cumplí años la semana pasada)

11 septiembre, 2007 14:51  
Blogger Amalia Carioli said...

Gracias,Sir. Me hubiera gustado que estuviera, pero sé que hay momentos en que el lugar de cada uno no tiene nada que ver con festejos. Un abrazo.
Frac! gracias. Así que virginiana... No sé si los signos marcan características, pero cierta vez encontré un librito en que encontré que yo era una virginiana típica. Lamentablemente no tengo las cualidades literarias de otros virginianos. Un abrazo.

11 septiembre, 2007 15:04  
Blogger Catalina Viajera said...

yo no le puedo hacer frente a los cumpleaños, y no sé x q. me parece q me dan nostalgia porque durante la niñez, aún con estos padres q me tocaron, el día de mi cumple yo me convertía en una persona realmente importante para todos. sólo porque era mi cumple. y con la adultez comprobé que yo seguía siendo una persona común, aunque cumpliera añitos ese día.

además me da fiaca organizar. adónde fue a parar este mundo donde uno tiene que organizarse la fiesta de cumple??!

feliz cumpleeeeeeeeee!
ya te dije, estás espléndida

11 septiembre, 2007 21:52  
Blogger Amalia Carioli said...

Hola Cata,común o no común, el cumple es una excusa para otros rituales. No sé de donde vienen, no sé si soy original, pero este estar bien un año más me invita a pensar en que puedo estar bien otro año más. Así, sin grandilocuencias, con algo de la filosofía del carpe diem, saboreo la vida. Lo único malo es que lo esté aprendiendo recién ahora, lo bueno es que por lo menos lo estoy aprendiendo.

11 septiembre, 2007 22:11  

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