20.9.07

Del decir y lo dicho

Hay quienes analizan con sabiduría y descubren lo dicho en lo no dicho.

Tal vez lo interesante esté en descubrir el espejo. ¿Qué estoy diciendo? ¿Cómo me reflejo en lo que digo?

La coordinadora de un taller literario recomendaba no describir al personaje, evitar que el narrador emitiera juicios sobre sus acciones o sus dichos. Había que mostrar al personaje por sí mismo, no hablar del personaje “que el personaje sea hablado por su propio lenguaje, por sus propias acciones” “-¿Algo parecido a lo que hace Puig en algunos relatos” acoté, haciéndome la experta en un autor que conocía poco y del que había leído un par de novelas.

Después me enteré cual podía ser el origen teórico (o apoyatura) de esta consigna. Fue cuando asistí a unas charlas sobre filosofía y no sé qué tontería dije sobre entender la comunicación y mi vecino de silla me arrojó un: “Tal vez vos creés que hablás un lenguaje, tendrías que pensar si hablás un lenguaje o si sos hablada por ese lenguaje”. La profesora explicó un poco la cuestión y me cayeron algunas “fichas” en mi cerebro. ¡Ah! Lo que me había deslumbrado como original se debía a… ¡no importa! La cuestión es: si estoy hablando o escribiendo ¿cómo estoy siendo hablada por mi lenguaje?

En un ataque revisionista de mis post hago un inventario al vuelo y me sorprendo demasiado quejosa. “¡EHA! También criticona de acciones de terceros, echa culpa a terceros (defecto argentino si le hacemos caso al gran TATO BORES en su monólogo “la culpa la tiene el otro”) ¿Sí? ¡Sí!

Entonces ¿cuánto de lo observado y criticado hay en mí? ¡Puaj! Este espejo se está poniendo pesado. Ya no se trata de mirar la luna en el charco, porque ni siquiera da para mirar el sol cuando me libero de la caverna. ¿Me libero? ¿That is the question? (No empecemos con inglés y la tilinguería intelectualoide para evadir el bulto).

El espejo está allí y no se trata solo de un rostro, de este ser hablada por mi lenguaje, también se trata de eso que releí: "Uno acepta lo que va descubriendo de sí mismo en las miradas de los demás, se va formando en la convivencia, se confunde con el que suponen los otros y actúa de acuerdo con lo que se espera de ese supuesto."

“Aquí estamos, entretanto. La vida no ha terminado, hay posibilidades para el olvido, podemos reconocer el olor del aire en las mañanas, podemos pasar revista a la jornada, adormecernos ignorando los antecedentes de cada recuerdo y sonreír cuando despertamos recién separados de la felicidad del absurdo.”

Estas no son mis palabras, son de otro ¿Me estoy convirtiendo en un loro? Pero ¿no es bueno pensar que las palabras del poeta están para el que las necesita?

Y en este instante se me descuelga una frase de una lejana compañera de taller sobre la negación de la palabra y del cuerpo en el reconocimiento que hacen los otros de nosotros.

Y así, sin darme cuenta, trato de ponerme hoy una curita en el alma. Hoy no fue un gran día ¿mañana? No sé, lo malo es que me estoy olvidando de esas frases breves que tanto me repito ¡Disfruta el día! ¿Por qué? Porque mañana no se sabe…

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Han pasado cinco meses, no sé si es por lo que me pasó en el día, por todo o por nada, simplemente recordé una vez más al profesor Carlos Fuentealba.

3 Comments:

Blogger FRAC said...

Reflexiones necesarias en todo proceso creativo, que busca las condiciones más adecuadas para crear. En eso parece que consiste la búsqueda del artista.
Dificil y apasionante recorrido.

¡Feliz día!

21 septiembre, 2007 07:12  
Anonymous Carola, tu sobrina said...

¡¡FELIZ DÍA!! TE QUIERO MUCHO
Empezamos en el jardín con una maratón de narraciones, adiviná ¿con cuál empiezo yo? (tengo que poner los signos de admiración y exclamación al principio de las oraciones porque Paulita me reta si no) SÍII La Coneja Tiburcia de la abuela volvió al Ruca Rayén.ja ja ja. BESOS

21 septiembre, 2007 07:43  
Blogger Amalia Carioli said...

Frac y Caro: gracias por sus buenos deseos.
Caro: el 23 es un nuevo aniversario en que la abuela partió. Creo que cuando hacemos algo de lo que ella nos enseñó, evadimos lo indescifrable de la muerte y la hacemos vivir (por lo menos en nosotros).
Como encontré el comentario entre los emilios vine a línea y releí la primera frase del post, ¡Caramba! Esa tercera impersonal es ambigua y puede confundirse con que me quiero dar por sabia. ¡Puaj! Ni siquiera puedo decir “No soy sabia, sí bien informada.”
Cariños.

21 septiembre, 2007 10:59  

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