2.9.07

Algo llamado marketing

Rodolfo Barros escribió un libro que se llama La marca y el deseo, con el subtítulo “Manual para no caer en las trampas del martketing”. Y con su producto (hábilmente promocionado por las reglas del marketing) nos habla de las trampas en que podemos caer cotidianamente y da una serie de recetas. El inconveniente es que siempre hay algo nuevo.

Ayer (sábado) sacamos entradas para ir al cine hoy (domingo). Con la PROMO de: “más $ 1,25 usted tendrá un paquete (minúsculo, por cierto) de pochoclos”. Pregunto ¿cuándo se supone que uno va a consumir esos maíces inflados? Quiero creer que si uno compra una promo de entradas de cine más $1,25 una bolsita de pochoclos, piensan comer esos benditos maicitos mientras miran la película, tal como las nuevas normas en el cine nos invitan a consumir.

Hete aquí que los vales son para el día en que uno compra las entradas. Nadie te avisa nada verbalmente, en la letra chiquita te enterás que la promo es para el día de compra. Si como un colgado/a vas ese día y pedís los pochoclos la niña que atiende te dice: “La promo es sólo válida para el día de la compra de la entrada. En el vale lo dice. Yo no puedo entregárselo. ” Uno sabe que estas “niñas” son solo una barrera de contención para espermatozoides ancianas como yo. Por deporte, por lo de las trampas del marketing y todas esas tonterías pedimos por un supervisor. El muchachito está muy ocupado y no puede venir. Entonces entrás a ver la película, pero a la salida mis ganas de romper la paciencia a alguien me llevan a la supervisora. Una jovencita de esas que se ponen la “camiseta de la empresa”, en este caso Cinemark, y te contesta en un tono entre prepotente y sobrador. Me dice por allí “¿Va a hablar usted o le puedo explicar?”

A lo cual respondo “Sé que no me vas a solucionar nada. Sólo espero que no le hagan lo mismo a otro tonto/tonta como yo. ¿Para qué me venden una promo para el día siguiente, si el día siguiente no puedo utilizarla? Nadie me avisó de esto. Evidentemente es una de las tantas trampas de marketing”.

Para esto la niña supervisora (“barrera de contención espermatozoica”, para decirlo finamente como diría la Chona) agrega: Mire señora, nosotros atendemos unas CINCO MIL PERSONAS POR DIA y se nos puede pasar en el apuro. (¡Aj! Soy un espermatozoide completo, para esta barrera de contención espermatozoica) Sigo en mi tono tranqui, y agrego: Yo sé que no tenés ningún poder de decisión, solamente respresentás un lugar en este trabajo, pero por lo menos me gustaría que llegue la queja para los genios de marketing del cine y que “con – las – ventas – anticipadas- no pongan estas ridículas promociones.” Así escribí mi queja en un libro que usaran de papel higiénico.

En resumidas cuentas: hasta en una minúscula entra de cine HAY QUE LEER LA LETRA CHICA.

En el vale de los pochoclos dice muy chiquito “Canjear este vale en el Snack de Cinemark. Oferta valida unicamente para: 01/09/07” [un poco más grande] Cred/tar $1.25. [de nuevo con letra chiquita] Estimado Cliente: Ud. Tiene el derecho y obligación de retirar por nuestro Snack el ticket fiscal correspondiente al producto promocional que acaba de abonar. De no hacerlo así, se arriesga a ser sancionado por la autoridad tributaria Ley 24.765(sic)

1 Comments:

Blogger Maria Ignacia said...

Me encanta venir a leerla!!! Todo.... desde el rol del periodismo, paseando por ese no sé qué de las calles porteñas, hasta las trampas del marketing...

NO son botellas tiradas al mar sin sentido... el mensaje llega... a unos pocos? no sé ... nunca se sabe el efecto que las palabras pueden tener en la vida de otros... yo creo que existe una onda expansiva... como cuando se tira una piedra al agua... quizá es minúscula comparada con la cantidad de mierda que hablan otros pero sus palabras no son en vano... y no caen en saco roto.... en absoluto.

Un beso grande!

02 septiembre, 2007 21:57  

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