12.7.07

El valor del "intercambio"

Dedicado a Sir Willam

Hola, Sir. Antes que nada quiero agradecerle su comentario. También a Pau, la diferencia es que a ella se lo puedo decir personalmente, si mi respuesta es larga.

Suele pasar que la respuesta de los demás nos lleven a ordenar lo que pensamos o sentimos, quizás nos hagan pensar o hasta modificar algo de lo pensado. En todo intercambio comunicacional, tal vez, ese sea el mayor valor que puedo extraer junto a la posibilidad de saltar sobre mi "separatidad". Empecé a escribir una respuesta al comentario y se me hizo largo, entonces ¿por qué no darle la extensión que surgiera y publicarlo como post? Usted lo merece, es un receptor que me lleva a rumiar sobre lo dicho.

La pre-visión en el tema energía; también en muchos otros - me parece- sólo la pueden hacer quienes piensan en el bien más allá de las ganancias.

Pregunté en una clase sobre las reglas de la oferta y la demanda en libre competencia y la escasez, un alumno me respondió que si no había suficiente oferta de "x" lo que había que hacer era aumentar el precio, eso permitiría "robar" un poco para mantener y mejorar la ganancia. Me pasmó la palabrita "robar", fue dicha con total naturalidad.

Otra cosa, yo escuché al presidente (que mencioné en el otro post) de la cía eléctrica en vivo y directo. En ese entonces tenían energía para vender sin problemas. La pre-visión no se puede pedir a empresas que piensan como mi alumnito cuando la demanda aumenta al doble. Suelo escuchar un programa sobre el campo en Continental, un criador de pollos comentó que en menos de 6 meses había vendido lo que vendió en todo el 2002. En obras de esta magnitud se necesita inversión, ganas de prestar un buen servicio más que el de obtener una rentabilidad copiosa, etc. etc. Recuerdo al presidente de la cía. eléctrica que decía “a mí los accionistas me piden resultados” (eso significaba ganancias para los accionistas, el servicio no importaba, las inversiones no eran bien vistas).

Mi sobrina, Carola, que vive en Roca – Río Negro, me mandó un artículo donde mostraban fotos de la ciudad de Neuquén iluminada como si fuera de día. Con mi marido también observamos la cantidad de luces que están a pleno en calles y avenidas de Baires.

En nuestro país, al desquicio y miopía de los ’90 nos encontramos sumando la continuidad en el 2000, la crisis del 2001 y sigue. (Hay quienes dicen que “María Julia, por lo menos era más inteligente” como si eso atenuara lo que hizo frente a la cuestión de la Picolotti –lo escuché ayer por radio, en una de esas tantas por las que transito como paria desde que perdí la fidelidad a una- Puaj! ¡Qué brutos somos! Y las mujeres, para colmo, en el gobierno nos hacen quedar para el cuerno, no importa que sean pocas, deberían mostrar por lo menos cierto respeto por el sexo – o seguiremos en el lugar de cortesanas ¡Ja! ¡Ja! )

La crisis energética no es un problema privativo de nuestro país. Lo terrible es que lo poco o mucho que tengamos aquí se lo pueden llevar de diferentes formas, p.e.: con inversores a los que se les permite cualquier cosa o venir y por la fuerza, si llegáramos a oponernos seriamente. Tal vez dirían que tenemos “armas biológicas” o que somos el reservorio de peligrosos terroristas que ponen en peligro la seguridad de Occidente.

No sé si W. Graziano tiene toda razón en todo lo que dice, pero me dejó un granito más en lo que venía leyendo como: teorías económicas, manipulación de la curricula en los centros de estudios (para orientar las formas de pensamiento de acuerdo a con el poder económico mundial), Informe Lugano, Informe del Club de Roma (década del ’60), + Desarrollo y subdesarrollo (’70) + Las venas abiertas de América Latina (’70) + textos escritos por Chomsky, + por Hobsbawn (en la actualidad).

Ayer escuchaba a un abogado ecuatoriano hablar de la Texaco en Ecuador, hace 14 años que están en litigio por las depredaciones que han realizado en la selva, los ataques a los pueblos que allí habitaban, etc. etc.

Eso es lo lamentable. Mientras tanto seguimos alimentando de mil y una manera aquello que tarde o temprano se convertirá en el señor que nos pida tributos como en la Edad Media.

Ya que estoy en este delirio de asociar y recordar diferentes lecturas, me viene a cuento ese teórico “pesimista” llamado Thomas Robert Malthus, para quien la población humana crece en progresión geométrica, mientras que los medios de subsistencia lo hacen en progresión aritmética. Así, decía él, llegáremos al momento en que la población no encontrará recursos suficientes para su subsistencia; desarrolló la influyente teoría de que la población crece más rápidamente que los recursos, conduciendo a una progresiva pauperización de la población. (Cuento que cierto hombre de ciencia, que conozco, frente a los problemas actuales y la escasez y las etcéteras, dijo: “es que somos muchos”. Y me acordé de la película Sangre de Cóndores, en los ’70 donde documentaban a “bondadosos” estadounidenses trabajando en algunos pueblos de Latinoamérica castrando a las mujeres para que no tuvieran hijos o dándoles anticonceptivos poco saludables.)

El método positivo malthusiano propone buscar el camino del equilibrio mediante la muerte, con sus diferentes formas de alcanzarla como son las epidemias, el hambre y las guerras.

"En vez de recomendarles limpieza a los pobres, hemos de aconsejarles lo contrario, haremos más estrechas las calles, meteremos más gente en las casas y trataremos de provocar la reaparición de alguna epidemia".

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Evidentemente, después de estas lecturas no me animo asomarme al neo-darwinismo social.

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2 Comments:

Blogger Sir William 2 said...

(Puedo decir orgulloso: Planté un árbol, tuve un hijo, escribí un libro(cuentos, bah) y...¡Amalia me dedicó un post!)
No quiero extenderme (aparte: no me sale!) pero da para una larga charla este tema. Los 90 nos convirtieron en consumidores de basura y con tarjeta de credito, lo que nos convierte en tierra fértil para los buitres (empresarios beneficiados por X) sin dejar de lado la culpa a la hora de sufragar. Pensar en el bien, más allá de las ganancias. Sabias palabras, profe.
¡Gracias, estoy emocionado!

12 julio, 2007 21:47  
Blogger Amalia Carioli said...

Sir, el post no tiene la categoría de lo antes mencionado, es un exceso compararlo con tan bellos acontecimientos.
Mi esposo y yo tenemos tarjeta de crédito desde fines de los `70, sólo una vez gasté hasta el límite. Fue en abril del '89 (un mes antes del comienzo de la hiper inflación). Pensé en todo lo que tenía que comprar y con mis rudimentarios conocimientos de economía pensé que tendría que pagar todo el doble al mes siguiente. Después de eso nunca más volví a hacerlo, ni siquiera cuando nos fuimos de viaje. Ahora creo que no lo haría, aunque supiera que pasaría algo así. Las cosas no pasan porque sí, muchas veces colaboramos para que pasen. A veces, pensamos que si no aprovechamos las mal llamadas oportunidades quedamos como tontos.
En mi caso, no tengo ovarios para ser una freegans; por lo tanto, me gustaría ser una freebags. Je! Cariños. (Vio, a mí no me sale escribir breve y bien)

12 julio, 2007 23:48  

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