15.4.07

Divagues de un domingo a la mañana

Cuando llegué a la Capital, con mis 18 años a cuesta, con mi capacidad de asombro a flor de piel y dispuesta a aprender, fui a vivir a un pensionado de monjas. Supongo que, en gran medida, era una joven afortunada. Venía a estudiar, vivía en un lugar cómodo, bastante seguro, tenía asegurada la comida, una pequeña beca y ayuda monetaria. Por supuesto, muchas veces conté las monedas para llegar a fin de mes, caminaba para no gastar ni en colectivo; por las tardes tomaba té edulcorado con la miel (que me mandaba mi mamá) y tostadas del pan que no comía al medio día. Alguna que otra noche tenía problemas con la cena, aprendí que tenía que ir a la biblioteca porque no me podía comprar los libros para estudiar. Un día un compañero de estudios me dijo que trabajaba en personal, en la empresa X. Me dio una tarjeta y me mandó a una entrevista. Me presenté y me llamaron, en una semana di examen escrito, me mandaron a revisación médica y me entrevistaron. Pregunté ¿en cuánto tiempo me pueden llamar? Había ochenta y cuatro aspirantes. Sabía que iba a una especie de archivo y, normalmente, contrataban unos tres meses después, para una supuesta vacante. Encantada de la vida, me fui de la última entrevista, podía dar los exámenes y luego irme tranquila de vacaciones a casa de mis padres. Pero no fue así, me llamaron a los quince días. Encantada de la vida empecé a disfrutar del trabajo, tendría nuevamente ingresos propios. Se terminaba el no poder ir al cine, me compraría libros, ropa… Durante el primer mes pedí ropa prestada para ir a trabajar. Después me di cuenta que tenía el dinero, pero me faltaban muchas pequeñas cosas que antes tenía, una era el tiempo, otra, poder ver el sol. Ingresaba a la oficina antes de las 9 de la mañana, tenía una hora para el almuerzo y salía después de las cinco de la tarde. Tenía que correr para llegar al profesorado y mi rutina terminaba a las 22 horas, tenía que correr para llegar al pensionado porque las monjas me esperaban hasta 22,20 más o menos y cerraban la puerta. Llegaba, cenaba algo frío –casi siempre, disponía mi ropa para el día siguiente, leía algo de los apuntes y pasada la media noche me iba a dormir. Al día siguiente, me levantaba alrededor de las 6 de la mañana, desayunaba, ordenaba la habitación y salía para el trabajo. Recordar: en Buenos Aires el desplazamiento hacia el trabajo lleva su tiempo.

En la oficina tenía luz artificial, había una ventana que daba a un hueco gris, sucio y descascarado. Cuando tenía que leer algo para las clases no salía a comer. Mi amiga Victoria, sabía lo que significaba para mí ver el sol cada día, me llamaba y me decía, por ejemplo: “Yo te cuento. Usá tu imaginación. Hoy hay sol, está un poco fresco. En el patio está Paquita, la Vieja de los pájaros y Mirta, las demás ya se fueron” (Debo aclarar que el pensionado era de “señoritas” y algunas se había quedado toda su vida, Paquita era española, la Vieja de los pájaros tenía una habitación llena de pajaritos, supongo que ambas superaban los setenta años y tenían los achaques de la edad. Paquita me sacaba a “patadas” el balde con ropa si lo dejaba en el baño). Así yo imaginaba el paraíso doblemente perdido, el de mi pueblo y el soleado pensionado. Alguien supo de mi raye de sentirme mal porque me sentía en un agujero lleno de papeles que no me interesaban, ni el beneficio económico lograba quitarme esa sensación de prisión. Entonces me cantaban “Que pretensiosa la Juana, además de la tele quiere la ventana.” En realidad, tampoco tenía la tele. Hoy tengo la tele, mi gran satisfacción es cuando llaman para una encuesta y me preguntan si hay alguien mirando televisión en la casa y contesto “NO”.

Pero la televisión está presente, aunque no la vea. Las noticias se deslizan, Víctor me comenta algo que está viendo. A veces los canales de noticias (TN) son un amasijo de noticias y escucho (como si fuera la radio). “Soy paraguaya, vine porque en mi país no podía vivir, quiero una casa, quiero que el gobierno me de una solución. No tengo casa.” “No hemos venido a robar. La policía cree vinimos a robar. Tú lo puedes comprobar.” a esta altura Víctor se enoja y dice “ni siquiera son argentinos”. (Me pregunto ¿qué es ser argentino? Pienso en lo mal que me cae cuando en algún país maltratan a un argentino por inmigrante ilegal, en lo que dicen los mexicanos, los estadounidenses, los españoles y otros sobre los argentinos. Recuerdo lo que dice García Canclini sobre consumidores y ciudadanos, sos ciudadano en tanto consumís, en tanto tenés, sociedad esquisofrénica que continuamente dice “comprá” y te quita hasta la posibilidad de un trabajo para tener lo ofrecido, ni siquiera te da educación).

La noticia pasa rápidamente, hoy es un nuevo aniversario de la matanza en un lugar de África, hasta ahora no se juzgó a los responsables…

Una cadena de farmacias de la Capital, paga en negro a sus empleados, la denuncia, el despido, la toma de un local a unas cuadras de mi casa (me enteró por la tele, debía sospechar que esta cadena creció demasiado rápido, ¿la ética empresarial? Bien, gracias. Tarada ¿cómo se te ocurre pensar en eso? Un domingo a la mañana)

El tiempo, no se sabe si es consecuencia del recalentamiento global, pero se esperan intensas lluvias en el centro de la provincia (¡Uy! La cosecha, menos semillas, menos harina, más caro el pan. ¿Y las pasturas? Será como Sir William expuso en su blog, a los ganaderos no les interesa financiar un bife para un pobre, ahora MENOS.)

¿Hoy no se cayó ninguna medianera? Digo, porque es parte de nuestro folklore. Se largan a construir (el negocio inmobiliario es el boom en Baires) hacen el pozo para el nuevo edificio y se cae la casa de al lado.

Maradona sigue internado (¿esto merece un comentario a parte?)

Hoy es el gran clásico. “Uno de los espectáculos deportivos del mundo” (¡Ojo! Esta denominación no es un exceso nuestro, vino de afuera. Como si fuera poco ¿No? ¿Habrá incluido el periodista extranjero todo lo que significa el River - Boca? Pareciera ser que tenemos una pelota de fútbol en lugar de cabeza, en los noticieros de la tele, en los comentarios de la gente, en los diarios… ¿no es demasiado? “pan y circo” sigue vigente.)

Hoy tengo la tele y la ventana, que pretenciosa, me gustaría … ¡UTOPIA! ¿Dónde CARAJO te fuiste a confundir? ¿Cómo se llamaba esa mujer, que un día me dio una clase magistral en defensa de la utopía, mientras esperábamos que el médico nos atendiera? Curiosamente ella era de Neuquén, me la encontré por accidente en una sala de espera y nos pusimos a charlar.

UTOPIA ¿no será bueno que nos sigas diciendo que un día podemos ser un poquito mejor?

Que pretenciosa la Juana, tiene familia, afectos, casa y comida Además quiere un mundo un poquito mejor.

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No olvidemos a Carlos Fuentealba.

5 Comments:

Anonymous sirwilliamii said...

Jamás cambiaría las noticias que me trae mi ventana por las de un noticiero...

15 abril, 2007 13:44  
Blogger Amalia Carioli said...

Lo mismo digo Sir!! Pero más que la ventana me gusta estar en el mundo sintiendo el aire, el sol, el viento, la noche... las sonrisas de la gente, el llanto, el grito, el susurro, las morisquetas de mi nieto sobre todo. Y no le cuento cuando me dice "ela" o algo bastante parecido a abuela, cuando ve que me voy (salvo que esté la mamá) viene gateando a buscarme. Me derrito.

15 abril, 2007 14:13  
Blogger Loca xq (el mundo me hizo a)sí said...

domingo a la noche:
kilo de cebolla de verdeo $10
paquetito minúsculo de radicheta: $2,59
tomates: horribles, no importa el precio
lechugas: $5 el kilo, las variedades disponibles (¿dejó de existir la criolla?)

y así todas las verduras

y mi ensaladita ya preparada no estaba en la góndola... maldita sea, ¿será por la lluvia, se habrán perdido cosechas, o aumentaron el precio porque se les cantó?


carajo

16 abril, 2007 00:35  
Anonymous Carola said...

Me puedo quejar yo también?
Ayer en los súper:(recorrí 3) la única leche que había era la de Pancho Ibáñez con hierro $2.25 x 1l y las en polvo además de que son muy feas, carísimas Y A MI NADIE ME OBLIGA A COMPRAR LO QUE NO QUIERO. Paula hoy desayunó mate cocido. ¿Será como aquella vez del pan negro?

16 abril, 2007 07:47  
Blogger Carlos said...

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16 abril, 2007 08:33  

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